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Realidad, el arma más poderosa contra el desamor

Definitivamente me gusta “lavar el cerebro a las personas” como yo le llamo, pues con el pasar de los años la mayor gratificación que tengo en mi trabajo es saber que ayudé a una persona, que conseguí hacer un cambio positivo en su vida, quizás con mis libros, mis vídeos, mis frases o en mis terapias, pero esa persona no es la misma de antes y dejará de sufrir.

Mucha gente se encuentra en una relación tóxica o tratando de apartarse de alguien que les hace daño, pero no lo consiguen, quizás la persona que dicen “amar” también se encargó de lavarles el cerebro para que no pudieran apartarse y sigan ahí, a su disposición. Y es aquí donde entro yo, con mis consejos tan radicales, insensibles y poco convencionales, que traerán a cualquier persona a la cruda realidad.

Porque el peor enemigo que podemos tener es nuestra propia mente, al traernos recuerdos bonitos del pasado, al hacernos sentir nostalgia y al mismo tiempo esconder todo lo malo de esa persona. Mucha gente dice “mi mente me domina”, lo cual es totalmente falso, la mente no es un ser independiente que vive en tu cuerpo, tu cerebro es un órgano más, y aunque no quieras aceptarlo tú eres quien manda.

Quizás los pensamientos vengan inconscientemente, pero cuando los tienes ahí, puedes elegir si darle cuerda o pensar en otra cosa; siempre digo que el sufrimiento es un tema de elección, porque tú eliges si dejar de pensar en algo o darle importancia hasta que ese pensamiento te destruya.

Personalmente creo que la “realidad”, la cual puede variar mucho en cada persona, es lo que nos ayuda a salir de un problema. Por ejemplo, supongamos que tú pareja te acaba de engañar, ibas cinco años al lado de esa persona, le entregaste todo, nunca le fallaste, siempre estuviste a su lado, apostaste mucho en esa relación y te paga de esa manera…

La primera opción, que es la que mayoría de personas eligen, es sufrir, dejar que ese engaño entre en sus mentes como una situación sumamente destructiva, un dolor impensable; a otros les pegará en su ego y caerán en una depresión fatal, pensando en qué fallaron, qué tiene la otra persona que no tengan ellos o simplemente pensarán que no valen nada; otros no se rendirán y harán lo imposible para recuperar a esa persona que tanto aman, “lucharan por amor” como dicen.

Y la segunda opción, la cual me gusta transmitir, es la realidad; porque para mí, una persona que te engaña es alguien que no te quiere, una persona infiel es alguien sucio, una persona infiel no te valora, una persona infiel no tiene miedo de perderte, etc…

¿Te das cuenta? La realidad es que cuando alguien no te quiere o te falla, no te sirve, y no puedes perder el tiempo aferrándote al pasado, eso es la dependencia emocional, es cuando tu mente no te deja ver la realidad, esa poderosa realidad que te pone los pies sobre la tierra y no te deja sufrir “en vano”.

Que te engañen, duele; que te manipulen, duele; que te mientan, duele; que te usen, duele; que se aprovechen de ti, duele… Pero tú eliges cuanto dura ese dolor o molestia, y aquí entra el arma más poderosa: la autoestima.

Cuando tú te quieres, tú sabes tu valor… no importa que te rompan el corazón, porque sufrirás unos días y listo, la vida continúa, tú vales mucho y no te puedes dar el lujo de perder el tiempo al lado de alguien que no te valoró.

¿Suena fácil no? No lo es, porque tener amor propio es algo que se práctica, se refuerza con el tiempo, y si tú sientes que no tienes autoestima o amor propio, no te preocupes porque nunca es tarde para comenzar.

Así que mientras sigas vivo, la lucha continúa, no te rindas, no dejes que nadie te haga daño y me despido con esta pequeña y poderosa frase:

“Tú vales mucho y no dejes que nadie te haga creer lo contrario.”

 

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